miércoles, marzo 15, 2006

¿Quieres hacer el favor de callarte?

Es moneda corriente entre las personas informadas sostener que vivimos en una sociedad deshumanizada y que esto viene a reflejarse en la falta de comunicación que existe entre sus individuos; ya nadie habla con los demás. Es posible que con ello quieran referirse, si creemos en la realidad que nos circunda, que a pesar de haber una cantidad desorbitada de información, la verdadera comunicación está impedida, quizá incluso por ese océano de palabras y mensajes en que nos movemos a diario; existe un exceso de ruido de la máquina que impide la verdadera comunicación, o mejor, los canales de comunicación han terminado por contaminar el contenido de la misma, deshumanizándola, desnaturalizándola, llenándola de entropía.

Sucede justamente al contrario.

Vivimos en una sociedad saturada de relaciones interpersonales y de comunicación personal e íntima. No se trata sino de un exceso de ruido del alma que, por ese mandato de comunicación interpersonal, se ve autorizada a sacar impúdicamente lo más recóndito de sí.

No se trata de buscar culpables porque, como dijo el poeta, es “castigar tierra sorda”, pero por indicar alguna genealogía de este estúpida actitud, puede señalarse que el psicoanálisis fomentó la idea de que hablar de lo privado ayuda a la salud del alma.