miércoles, marzo 15, 2006

V de Vendetta

Me informo de la inminente aparición en nuestros cines de la adaptación de V de Vendeta, esa obra maestra del cómic de los ochenta creada por David Lloyd y Alan Moore. Tengo en mis manos la última edición de esta obra que bebe directamente de la literatura utópica –de Tomás Moro a Orwell, rindiendo tributo por si fuera necesario a Swift o los seguidores de Capitán Ludd, esos protorrevolucionarios de la era industrial que saboteaban las máquinas como forma de protesta contra sus patronos.

En cualquier caso, pienso en la conveniencia de adaptar una historia que, tras una minuciosa relectura, me convence de la imposibilidad de ser comprendida hoy en día en su totalidad. Hablemos de V, el misterioso y sonriente terrorista que, tras un holocausto nuclear a escala global, atenta con el estado totalitario que controla Gran Bretaña. V viste como Guy Fawkes, quien en 1605 conspiró contra el rey Jaime I y las cámaras del primer parlamento que tuvo la humanidad civilizada. El 5 de noviembre de ese año tuvo lugar el “complot de la pólvora”, tras el cual Guy y sus seguidores fueron ejecutados por traición. Desde entonces, cada 5 de noviembre, los ingleses celebran una fiesta en la que queman un muñeco de Guy Fawkes.

V es más que un conspirador regicida. Es la anarquía (que significa sin líderes, no sin orden) que trae consigo la edad del Ordung, el orden real, el orden voluntario…